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IU homenajea a Miguel Hernández en Colmenar Viejo

Posted in Colmenar Viejo, Izquierda Unida by Mariano Martín on 15 noviembre 2010

El sábado 13 de noviembre tuvo lugar en la Casa de la Juvetud un homeje a Miguel Hernández organizado por Izquierda Unida.

El evento fue precioso. Todo un éxito. Lástima que hubiera gente que no pudiera entrar por estar el aforo completo. En breve podremos ver el vídeo con las distintas actuaciones. Como anticipo, copio mi discurso:

Ante todo decir que me estoy muy emocionado de ver este auditorio hasta la bandera, hasta la bandera republicana, para homenajear a Miguel Hernández. 

Izquierda Unida de Colmenar Viejo no ha tenido ninguna duda  en rendir homenaje al poeta, al escritor, al luchador, al hombre…Parece que no todas las formaciones políticas están en la misma línea. 

Este es un acto, principalmente cultural, pero la cultura no está reñida con el compromiso y al margen de ideologías.

Miguel Hernández es el “poeta del pueblo”. Su obra, su vida y también su muerte, nos impulsan a desempolvar  lo que ocurrió en España con el alzamiento franquista, porque es el poeta de la memoria histórica; porque no es posible entender su poesía fuera del contexto de la lucha, porque era un poeta comprometido, un comunista. 

En 30 de octubre de hace cien años, nació en Orihuela uno de los poetas fundamentales de nuestra literatura. 

En la escuela de su pueblo destacó en sus estudios y descubrió su gran pasión: la lectura.

Los jesuitas ofrecieron a su padre la posibilidad de sufragarle una carrera, posibilidad que el rudo pastor desestimó.

A los 14 años tuvo que abandonar la escuela para ayudar a su padre en el pastoreo de cabras, lo que le encantaba y le inspiró poéticamente.

Cuenta Neruda que como no tenía de que vivir en su etapa de Madrid, le buscó un empleo a través de un alto funcionario del Ministerio de Relaciones. Éste le preguntó por el trabajo que le gustaría realizar, a lo que Miguel contestó:

¿No podría usted encomendarme un rebaño de cabras por aquí cerca de Madrid?

Pero Miguel no se conformó con ser un pastor más a la deriva de los campos de Orihuela y se quedaba leyendo los libros que sacaba de la Biblioteca Pública hasta altas horas de la madrugada. 

Fue un poeta de formación autodidacta. Un poeta que no le quedó más remedio que forjarse a sí mismo. Un poeta, que quiso ser poeta pese a tener todo en contra, su familia, su entorno… Un poeta que llega a ser  un clásico de la literatura española sin ni siquiera haber podido terminar primero de bachillerato. 

El 14 de abril de 1931, se proclama en España la Segunda República, abriendo paso a un periodo de grandes avances sociales y culturales.

Poco después, Miguel Hernández deja atrás su tierra y viaja a Madrid. En este primer viaje, la capital se le presenta como un mundo demasiado inhóspito, donde pasa hambre y penurias, lo que hace que regrese a Alicante desencantado. 

Desde entonces realiza diversos viajes a Madrid donde conoce a Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Cernuda, María Zambrano, Pablo Neruda…entre otros.

Al iniciarse 1936 estaba perfectamente asentado en Madrid, reconocido como uno de los mejores poetas del momento. Su compromiso le lleva a colaborar con el Gobierno de la República en el empeño de extender la cultura entre los sectores populares. 

En 1936, tras el golpe de estado militar, Miguel se alista voluntario en el bando republicano. Allí, defiende sus ideas mediante su poesía. Sus poemas se reparten y se cuelgan en todas partes, los soldados las envían a sus familias, los recitan a través de los altavoces del frente. Es el poeta de las trincheras. No fue durante la guerra el poeta de la retaguardia. 

En 1937 se casa con Josefina. Poco después tienen a su primer hijo que falleció pocos meses después, lo que supone un golpe tremendo para él. 

1938 no es un buen año para las tropas republicanas, la guerra está tomando un signo muy contrario a los intereses que Miguel defendía.  Eso se nota en su producción poética, así podemos contemplar el paso de una poesía que refleja la lucha y esperanza de su libro “Viento del Pueblo”, hasta otra que presiente la derrota en “El hombre acecha”. 

El nacimiento de su segundo hijo, en enero de 1939, vino a mitigar su dolor.

Poco le duró, el fin de la guerra en marzo del 39, va a cambiar toda su vida.  Tras la caída de los últimos frentes republicanos, decide no buscar asilo en el Embajada chilena, como le había recomendado su amigo Neruda. 

Como tantos otros, intentó el exilio, a través de la frontera portuguesa, pero fue detenido y encarcelado, comenzando así un largo calvario hacia la muerte pasando por varias cárceles franquistas. Allí continúa escribiendo, lejos de su mujer, de su hijo, de la libertad… 

En 1940 fue condenado a muerte. Su sentencia dice así: “Que debemos condenar y condenamos al procesado Miguel Hernández Gilabert, como autor del delito de adhesión a la rebelión, a pena de muerte”. 

Seis meses después, esa pena fue conmutada por 30 años de cárcel. El 28 de marzo de 1942 murió enfermo de tuberculosis en una cárcel de la dictadura a la edad de 31 años.

Le dejaron morir sin que recibiera asistencia médica, sin trasladarle a un sanatorio, esperando que le trajeran a su hijo para poder verlo. Eso sí, tuvo un último gesto irreverente con el Régimen, morir con orgullo, con los ojos bien abiertos. 

Para terminar, me gustaría reproducir las palabras de Francisco Esteve, Presidente de la Asociación de Amigos de Miguel Hernández: 

“A pesar del tiempo transcurrido desde su nacimiento, hace ahora cien años, podemos seguir escuchando el latido vibrante de un joven poeta que sangra, lucha y pervive para la libertad; podemos contemplar el amor apasionado de un joven cuyo corazón no puede con la carga de su amorosa y lóbrega tormenta; podemos oír las angustiosas voces de los niños yunteros, fuertes a fuerza de golpes y a fuerza de sol bruñidos; podemos llorar por la pérdida de un compañero del alma derribado por un manotazo duro, un golpe helado; podemos gritar contra las tristes guerras si no es amor la empresa; podemos percibir el viento del pueblo que esparce el corazón y aventa la garganta.” 

Muchas gracias a todos por brindarme la oportunidad de proclamar mi admiración y cariño por un poeta extraordinario y por un tipo ejemplar, un hombre que puso su vida, su nombre y su literatura al servicio de la libertad. 

Ahora que hace un siglo que nació, es el momento oportuno de rendir homenaje a Miguel Hernández, pese a que a muchos les moleste. 

Salud y República.

 

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2 comentarios

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  1. Sebastian Torres said, on 15 noviembre 2010 at 18:57

    Todo un exito, animos para un proximo evento

  2. Sole said, on 29 noviembre 2010 at 11:16

    Enhorabuena por todo lo rererente al Homenaje de Miguel Hernández y de paso a toda la labor que IU desarrolla en Colmenar Viejo. Es hora de moverse en este pueblo y vosotros sois un buen referente. Un abrazo.


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